martes, 15 de julio de 2025

Timo

Aunque podríamos hablar de la típica comparativa esa de "lo que pides por aliexpress y lo que te llega" realmente me quiero referir a otro tipo de situaciones que, aunque pueden diferenciarse, tienen cierto vínculo al mismo ejemplo en cierta medida. Me refiero, citando un poco a la filosofía barata, a eso de que no culpemos al karma de lo que nos pasa por gilipollas y que, así mismo, no deja de ser un aprendizaje que cargar a nuestras espaldas para bien o para mal (o para volver a caer en un caso similar si es que se da la ocasión).

En mi caso he tenido varias ocasiones en las que me he sentido timado, pero quiero volver a aclararlo, no es que me haya sentido timado por que comprase algo que no fuese lo que esperaba o por que el desenlace de una situación no acabase como lo tenía planteado en mi cabeza y las películas que me monto (que no son pocas). En estos casos suelo considerar que el timo me lo monto yo solito, como mis películas, que a lo mejor puedo darle mil vueltas a algo para que después de todo, la variable mas sencilla de que algo no iba a salir esté ahí.

El primer ejemplo que se me ocurre y que, por suerte o por desgracia, se ha llegado a repetir en varias ocasiones es el de la entrevista de trabajo que hice en un momento bastante necesitado y que fue bastante bien. Después de estar dialogando sobre todo un poco me dijeron el típico: -Acabamos de iniciar el proceso de selección y tenemos que realizar algunas entrevistas mas aparte de la tuya, por lo que en el caso de que decidamos que eres la persona a contratar te llamaríamos en un plazo de unos 15 días y en caso opuesto te enviaremos una carta-. Pues ahí estuve yo, pendiente del teléfono sin seguir de buscar trabajo y con una seguridad en mi cabeza que decía que iban a cogerme. Es mas, ¿por qué no iban a cogerme si estaba totalmente dispuesto a hacer lo que me dijeran? ¿Qué podía salir mal? cuando habían pasado justo 14 días había una carta en el buzón que aún conservo y en el que se me descartaba del proceso. Como curiosidad, en esa carta, que podía haber sido una plantilla genérica para todos los entrevistados, estaban escritas algunas frases que yo mismo usé en la entrevista y que me hacían llegar a pensar que había sido personalizada, que como consuelo tampoco está mal... otro timo dentro del timo. 

Todo, todo, lo que se dice todo, tampoco.

Recuerdo en alguna entrevista que hice mientras ya estaba trabajando y que la persona que hablaba conmigo tachaba mi nombre de la lista mientras yo le explicaba que estaba trabajando y que cualquier oportunidad de mejora era algo a considerar. En ese caso no hubo llamadas ni cartas.

El segundo ejemplo que voy a contar en un tanto complejo de explicar. Me encontré en una situación en la que, aunque se inició de una forma casi casual, intenté esforzarme en que algo por lo que realmente no tenía el mas mínimo interés terminase gustándome, con su consecuente desenlace. Me empeñé tanto en que eso era lo que tenía que pasar que al final, después de lucharlo y tenerlo delante, me di cuenta de que no lo quería (lo siento por las partes afectadas). Y todo por que me pareció la oportunidad de vivir la aventura de tirarme al pozo a ver qué había en el fondo y en el fondo no había nada interesante, que realmente se veía desde fuera con total nitidez. Cambiaron algunas cosas, perdí otras y tuve que dar unas cuantas explicaciones que podría haberme ahorrado.

Perdedor, pero con buena música.

El tercer ejemplo se forjó en intentar crear una situación surrealista y cómica, únicamente para comprobar la reacción de la persona que la iba a tener delante. En mi cabeza parecía algo brutal, como si todos los presentes fuesen a hacer la ola o me fueran a llevar en hombros dando la vuelta al ruedo. Pero no fue así, falló la planificación y lo que iba a ser una aparición estelar, tronchante y que se recordaría durante eones terminó convirtiéndose en comerme unas croquetas que había paseado en moto para nada, aunque las croquetas estaban bastante buenas. 

De cada uno de los tres ejemplos aprendí algo diferente (por supuesto!), pero en general me hizo darme cuenta de que, aunque vuelva a sentir esa situación (que ha ocurrido) puedo afrontarlo sin buscar culpables, barajando posibilidades y respirando profundamente. Eso del destino, del karma, del hilo rojo que une a las personas, del universo y de todo lo demás quizás sea mas simple de lo que creemos y las cosas pasan porque tienen que pasar sin más. 

Por todo esto, si creéis que algo no me importa, quizás solo estoy intentando digerir que es así y no tengo por qué cambiarlo... o quizás estoy guardándolo para darle otro enfoque cuando tenga que ser (como, por ejemplo, cuando lo escriba).

IronMan incomprendido

Quizás no es necesario tomarse todo tan en serio, quizás no había intención de que te timasen (o te timases, si, a ti mismo), quizás es así o tenía que ser así... o quizás no, quizás era el momento de ponerte a prueba, de que intentases comprender que no todo tiene que ir como siempre (o como esperas).