lunes, 22 de junio de 2026

Beber para olvidar/Morir para recordar

Memento mori, ubi sunt? Sabemos que llegará tarde o temprano, estemos preparados o no, inevitablemente. Como todas esas otras situaciones, no sabemos cuando ocurrirá o quizás podamos llegar a intuirlo. A veces hay quien se despide a tiempo para ello y otras es repentino.

Hace unos meses fallecía Robe Iniesta, voz cantante, guitarra, líder y esencia de la banda Extremoduro para todos aquellos que sólo conocemos de una forma superficial la formación y realmente no tenemos ni idea de quienes le acompañaban. Y, como las redes funcionan así, la canción que se convierte en un himno es la que parece más bonita. Nunca fui seguidor de Robe pero, por circunstancias de la vida, terminé escuchando muchas mas canciones de él. Mi hermano pasaba sus tardes de adolescente poniendo su música y su habitación estaba al lado de la mía. El caso es que si tuviera que quedarme con una definición de Robe sería la que me dio un padre del cole y que se centraba en que era "un yonki con un afloramiento artístico sublime". Sin querer desprestigiar ningún tipo de talento, en el momento que Robe fallece todos tienen algo que dedicarle, recordarle por su obra o proclamarse un fiel seguidor. 

Ayayayay ayayay ¿Dónde están?

Y es que ya se convierte en costumbre que, cuando alguien deja este mundo, todos le rindan homenaje, seamos fieles seguidores, conozcamos levemente su trayectoria o hayamos oído su nombre por primera vez al conocer la noticia de su fallecimiento, que puede suponernos un gran descubrimiento aunque tardío en este último caso. 

Cuando falleció Taylor Hawkins, batería de Foo Fighters, tuve una conversación en la que analizábamos cuántos seguidores parecía tener y el impacto que hipotéticamente parecía haber tenido el suceso. Incluso escribiendo esto he tenido que asegurarme de escribir el nombre bien porque no soy seguidor del todo, aún así las redes se volcaban con ese mismo nombre. Me gustan 5 canciones de Foo Fighters y de su batería solo puedo decir que animaba al publico haciendo covers (antes se les llamaban versiones) de grandes temas clásicos en el escenario y que una vez le escuché nombrar a Roger Taylor como su mentor. Su marcha nos aportó un par de eventos póstumos en forma de conciertos que me parecieron espectaculares. 

Somebody tooooo looooooove!

Por pura casualidad hace una década estuve recordando esas canciones que salían en la tele de principios de los 90 y fue desde ahí donde empecé a redescubrir a "Soundgarden" que solo conocía por haber visto el videoclip de "Black Hole Sun" por aquel entonces. Desde ahí empecé a indagar un poco mas y a relacionar la evolución de Chris Cornell, que ya estaba mas sumido en proyectos en solitario y en alguna que otra colaboración. Había lanzado un disco que pocos pensaban que fuera a ser el último y un videoclip que, espero que únicamente por casualidad, podría ser premonitorio... pero no pondré ese.

¿Pa qué gritas?

Todo esto me hace pensar sobre los artistas o gente famosos que pierden la vida o se la quitan. Supuestamente tiene al alcance la mano todo lo que podamos imaginar y quizás es eso lo que les lleva a un fatal desenlace... o quizás no. Por suerte o por desgracia es una información que solo conocen ellos. 

Lo que suele ocurrir actualmente con este tipo de sucesos es que alguien publique un tiempo prudencial después un escrito en el que se "justifica" la perdida que puede ser una carta de despedida de la misma persona, de sus allegados o simplemente un pensamiento abierto sobre una posible gestión emocional que quizás ni siquiera se acerca mínimamente a la realidad.


Al escribir esto no puedo evitar recordar a otro artista (Xan Solo) en una de sus canciones que presentaba diciendo que había empezado a escribirla cuando murió un artista al que admiraba y que había terminado de escribirla cuando murió Michael Jackson (lo siento, pero no he encontrado el tema en cuestión para ponerlo) y en el que nombraba la importancia artística de morirse. 

Dejando de lado el bloque artístico, quizás nuestro problema es que no disfrutamos de los vivos tanto como deberíamos. Desde que empecé a dar forma a esto que estoy escribiendo han pasado meses, han cambiado muchas cosas y he recibido la noticia de gente mas o menos cercana que fallecía. Antes pensar en esto me aterrorizaba, me hacía sentir mal y quería evitarlo. Actualmente no me lo tomo tan en serio. Fallecieron mis abuelos y fui soñando con ellos, como si tuviesen que decirme algo tan simple como que estaban bien y que yo lo estuviera y esa sensación se fue, solo la volví a sentir cuando mi hijo me preguntó un día si me iba a morir y le contesté: -Ya veremos-



Recuerdo ese miedo, esa angustia, ese nudo en el estómago cuando me ponía a pensar en la muerte, en qué venía después. Realmente me preocupaba por algo que, para variar, no está en mi mano. Hay quien se preocupa por su legado también o tiene curiosidad en saber quién vendría a su funeral en lugar de preocuparse en quien quiere tomarse un café en su compañía ahora mismo que puede disfrutarlo. Da que pensar, como cuando es tu cumpleaños y nadie te felicita. Así que felicitad los cumpleaños y dejaros de homenajes póstumos, agradeced y reconoced en vida, mientras se pueda disfrutar y, si ya es tarde, no penséis que el recuerdo es para vosotros, es para ellos.




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