sábado, 31 de octubre de 2026

Síndrome de Abstinencia Selectiva

Cuando eres pequeño, bien sea por parte de la educación que te imponen tus padres, el colegio o por lo que supuestamente debe ser lo correcto, se te enseña que hay cosas que están bien y hay cosas que están mal. 

Hacer ejercicio, el aire fresco, una buena compañía, aprovechar el tiempo, ser alguien de provecho, no molestar a los demás y todas esas cosas que deberían ser satisfactorias. Siempre hay un hueco para el conocimiento, para estudiar y para que puedas tenerlo mas fácil en un futuro. 

Creces y las cosas se complican, pasas de ver como la gente mayor fuma, dice palabrotas o ve en la tele a gente desnuda. Para ti todo es un atrevimiento, es algo que afrontas como que está mal sin saber muy bien por qué está ahí si no es bueno. 


Con el paso del tiempo tienes inquietudes y quieres saber mas, experimentar o que alguien te explique de qué va todo eso, por qué se supone que es malo si es muy posible que esa persona que te recomienda evitarlo lo hace. 

Llegas a una supuesta madurez que viene siendo mas una post adolescencia que otra cosa y es el momento en que realmente puedes llegar a decidir (muchas veces sin conocimiento real) lo que puedes llegar a hacer. Si de pequeño tenías una predilección hacia las chucherías, ahora eres mayor y eso ya se te queda corto. Quizás ni siquiera sepas que te provoca o ni siquiera te llegue a provocar nada y sea mas un estado mental pero ahí estás, dispuesto y obcecado en lo que crees que te gusta.

Por suerte o por desgracia (como suele decirse) yo soy de pueblo, de un pueblo que se convirtió en ciudad sin que nos diésemos cuenta, de esos en los que un día estás con tus abuelos comprando en la huerta y al día siguiente la huerta se ha convertido en una urbanización de viviendas en las que posiblemente termines viviendo si sigues ahí. 

Lo más atrevido que habías hecho era fumarte un cigarro a escondidas con un amigo o comprado una litrona con 4 amigos mas y hacerte el mareado por haber bebido dos sorbos de pura espuma desde la boquilla de la botella. Incluso haber besado a una chica en los labios te parecía un listón demasiado alto para lo que pensabas que eras.

Y entonces llegas al instituto, la gente de allí fuma, sale los fines de semana y piden un botellín de cerveza para ellos solos, falta a clase y por las tardes van a tomar café cuando tu no has ido mas allá de beberte un colacao para desayunar.


Salir por la noche en mi pueblo consistía en ir a unos recreativos, en ir a algún bar (o pub) en el que había un pinball, un billar y un par de máquinas arcade en las que dejar lo que te había sobrado de comprar un montadito de bacon y queso para no ir con el estómago vacío. 

Ves que la gente tiene vicios, tiene hábitos, la gente bebe, la gente fuma, la gente es popular y hasta te da miedo acercarte a algunas personas, tu no eres popular, tu eres normal. Aún así te lo preguntas ¿soy normal? Quizás no estoy haciendo lo que hace la gente normal ¿ellos lo hacen mal? No lo sabes, es todo tan atrevido que llegas a sentir envidia. 

La vida pasa mucho mas rápido de lo que crees. Un día te estás preguntando cosas que realmente no importan y al girar la esquina estás en otra ciudad, en la puerta de un bar echándote un cigarro con un botellín en la otra mano. Antes hasta podías tener el botellín y el cigarro dentro de bar. Y se te acerca alguien y te pide droga. Tu no tomas drogas, ni siquiera tomas aspirinas cuando te duele la cabeza, pero tienes pinta de tomarlas, tienes ojeras, estás siempre con un botellín en la mano y aguantas hasta las tantas. Te has fumado algún porro, si, te has comido alguna seta, si, pero por una serie de razones las drogas te dan respeto. 


Sales mucho, quizás demasiado, como para volver cada noche dando tumbos a casa y tener que acostarte poniendo el ancla para que la habitación no de vueltas. No sabes decir que no, no sabes tomarte una y volver a casa y, a veces, terminas en lugares que no esperabas preguntándote ¿en qué momento de la noche ha pasado esto? ¿de dónde ha salido la persona que tengo encima?

Y te ofrecen droga. Saben que no la vendes, saben que no tienes, te lo han preguntado demasiadas veces, pero te la ofrecen... y tu la rechazas.... y ellos se asombran porque tienes pinta de que le das, tienes ojeras farloperas y aguantas hasta última hora. 

Te haces mas mayor y te da la sensación de que hay una normalidad oculta en quienes te rodean. No es asunto tuyo. La gente se preocupa por los conservantes, por el azúcar, por los pesticidas, por las grasas saturadas... pero sus adicciones inconfesables (y que creen indetectables a simple vista) no son peligrosas. 


Proteínas, aminoácidos, creatina, ácido hialurónico, queratina, paracetamol, ibuprofeno, etanol, salbutamol, pegamento, cocaina, mescalina, fentanillo, ketamina... parece que todo es tan normal... parece que comer chuches y pipas con 43 años es lo que te hace raro. Quizás eso explique por qué estás mejor callado aunque no puedas. 

No puedo entenderlo y no se por qué motivo me pasa, que le de mas importancia de la que merece, que no es asunto mío, que a veces me angustia y que me haga sentirme desubicado sin motivo, pero es así. No comprendo las fuerzas de voluntad del resto, entiendo las mías. Si no puedo hacer algo, si lo necesito pero no lo tengo al alcance, si no hay opciones, lo afronto. Nadie dijo que fuese fácil pero ¿acaso eso lo convierte en difícil?

Tengo mis vicios, tengo mis secretos, tengo mis problemas y todo eso me hace ser quien soy, orgulloso o no, con mis ideas aporreando mi cabeza pero aún siendo suficientemente sensato para llegar a estar en silencio, porque a veces necesito estar callado y porque es mejor así.


Hoy no es el día.

lunes, 22 de junio de 2026

Beber para olvidar/Morir para recordar

Memento mori, ubi sunt? Sabemos que llegará tarde o temprano, estemos preparados o no, inevitablemente. Como todas esas otras situaciones, no sabemos cuando ocurrirá o quizás podamos llegar a intuirlo. A veces hay quien se despide a tiempo para ello y otras es repentino.

Hace unos meses fallecía Robe Iniesta, voz cantante, guitarra, líder y esencia de la banda Extremoduro para todos aquellos que sólo conocemos de una forma superficial la formación y realmente no tenemos ni idea de quienes le acompañaban. Y, como las redes funcionan así, la canción que se convierte en un himno es la que parece más bonita. Nunca fui seguidor de Robe pero, por circunstancias de la vida, terminé escuchando muchas mas canciones de él. Mi hermano pasaba sus tardes de adolescente poniendo su música y su habitación estaba al lado de la mía. El caso es que si tuviera que quedarme con una definición de Robe sería la que me dio un padre del cole y que se centraba en que era "un yonki con un afloramiento artístico sublime". Sin querer desprestigiar ningún tipo de talento, en el momento que Robe fallece todos tienen algo que dedicarle, recordarle por su obra o proclamarse un fiel seguidor. 

Ayayayay ayayay ¿Dónde están?

Y es que ya se convierte en costumbre que, cuando alguien deja este mundo, todos le rindan homenaje, seamos fieles seguidores, conozcamos levemente su trayectoria o hayamos oído su nombre por primera vez al conocer la noticia de su fallecimiento, que puede suponernos un gran descubrimiento aunque tardío en este último caso. 

Cuando falleció Taylor Hawkins, batería de Foo Fighters, tuve una conversación en la que analizábamos cuántos seguidores parecía tener y el impacto que hipotéticamente parecía haber tenido el suceso. Incluso escribiendo esto he tenido que asegurarme de escribir el nombre bien porque no soy seguidor del todo, aún así las redes se volcaban con ese mismo nombre. Me gustan 5 canciones de Foo Fighters y de su batería solo puedo decir que animaba al publico haciendo covers (antes se les llamaban versiones) de grandes temas clásicos en el escenario y que una vez le escuché nombrar a Roger Taylor como su mentor. Su marcha nos aportó un par de eventos póstumos en forma de conciertos que me parecieron espectaculares. 

Somebody tooooo looooooove!

Por pura casualidad hace una década estuve recordando esas canciones que salían en la tele de principios de los 90 y fue desde ahí donde empecé a redescubrir a "Soundgarden" que solo conocía por haber visto el videoclip de "Black Hole Sun" por aquel entonces. Desde ahí empecé a indagar un poco mas y a relacionar la evolución de Chris Cornell, que ya estaba mas sumido en proyectos en solitario y en alguna que otra colaboración. Había lanzado un disco que pocos pensaban que fuera a ser el último y un videoclip que, espero que únicamente por casualidad, podría ser premonitorio... pero no pondré ese.

¿Pa qué gritas?

Todo esto me hace pensar sobre los artistas o gente famosos que pierden la vida o se la quitan. Supuestamente tiene al alcance la mano todo lo que podamos imaginar y quizás es eso lo que les lleva a un fatal desenlace... o quizás no. Por suerte o por desgracia es una información que solo conocen ellos. 

Lo que suele ocurrir actualmente con este tipo de sucesos es que alguien publique un tiempo prudencial después un escrito en el que se "justifica" la perdida que puede ser una carta de despedida de la misma persona, de sus allegados o simplemente un pensamiento abierto sobre una posible gestión emocional que quizás ni siquiera se acerca mínimamente a la realidad.


Al escribir esto no puedo evitar recordar a otro artista (Xan Solo) en una de sus canciones que presentaba diciendo que había empezado a escribirla cuando murió un artista al que admiraba y que había terminado de escribirla cuando murió Michael Jackson (lo siento, pero no he encontrado el tema en cuestión para ponerlo) y en el que nombraba la importancia artística de morirse. 

Dejando de lado el bloque artístico, quizás nuestro problema es que no disfrutamos de los vivos tanto como deberíamos. Desde que empecé a dar forma a esto que estoy escribiendo han pasado meses, han cambiado muchas cosas y he recibido la noticia de gente mas o menos cercana que fallecía. Antes pensar en esto me aterrorizaba, me hacía sentir mal y quería evitarlo. Actualmente no me lo tomo tan en serio. Fallecieron mis abuelos y fui soñando con ellos, como si tuviesen que decirme algo tan simple como que estaban bien y que yo lo estuviera y esa sensación se fue, solo la volví a sentir cuando mi hijo me preguntó un día si me iba a morir y le contesté: -Ya veremos-



Recuerdo ese miedo, esa angustia, ese nudo en el estómago cuando me ponía a pensar en la muerte, en qué venía después. Realmente me preocupaba por algo que, para variar, no está en mi mano. Hay quien se preocupa por su legado también o tiene curiosidad en saber quién vendría a su funeral en lugar de preocuparse en quien quiere tomarse un café en su compañía ahora mismo que puede disfrutarlo. Da que pensar, como cuando es tu cumpleaños y nadie te felicita. Así que felicitad los cumpleaños y dejaros de homenajes póstumos, agradeced y reconoced en vida, mientras se pueda disfrutar y, si ya es tarde, no penséis que el recuerdo es para vosotros, es para ellos.